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¿Cómo se escribe un libro? El proceso proyectual

Nicolás Ramajo Chiacchio

27 de marzo de 2024

El proceso proyectual

Entender la obra artística como proyecto es fundamental para poder producir obras más grandes y complejas, obras como una novela, una película, un videojuego. Para poder crear una obra con varias capas de lectura y significado, compleja tanto argumental como temáticamente, que sea coherente y que no se nos salga de las manos, es necesario pensarla como un proyecto donde los elementos, digamos, técnicos, estén en función de la idea o tema central. Por eso también es sumamente importante tener siempre claro cuál es la idea o tema central, cuál es la intención, por qué queremos escribir esta historia. Pero no todos los elementos pueden ponerse en función de dicho centro, los personajes, por ejemplo, han de tener vida propia, y esa vida se nos puede escapar de las manos. Claro que somos los directores de este proyecto y nadie nos va a venir a decir que no podemos modificar la actitud de un personaje para que encaje con una situación que queremos producir, pero la coherencia de los personajes es muy importante para dar veracidad a la historia, para que sea creíble.

Definir bien a los personajes es fundamental, pero puede torcernos el argumento que habíamos planeado. Si queremos, por ejemplo, escribir la historia de un Batman vengativo, necesitamos que sus padres no lo hayan educado muy piadoso, tal vez necesitamos que hayan sido un poco cínicos, ricachones normales, pero a la vez siendo capaces de transmitirle ciertos valores como la justicia y el deber, impropio del estereotipo de ricachón. Tal vez el padre le inculcó estas ideas de justicia, deber y piedad, pero se casó con una mujer cínica que le inculcó a Bruce la idea de la venganza. Tal vez el resultado no es un Batman justo pero vengativo, sino un Batman violento y represivo.

El resto de elementos sí puede ser puesto en función de la idea central con más facilidad. La trama (las partes que mostramos del argumento y en qué orden lo mostramos), el narrador, el tiempo verbal, las coordenadas espacio-temporales, el estilo. Memento, de Christopher Nolan, tiene una idea central bien definida y todos sus elementos puestos en función de esa idea. El tema es la identidad y la memoria. La trama va hacia atrás, para mostrarnos la causas iniciales de las consecuencias finales (por donde empieza la película); el narrador está en una especie de primera persona (en realidad es un narrador cámara, que sigue al protagonista y muestra sus pensamientos) que visibiliza dicha evolución mostrándonos cómo la autopercepción del personaje (que no recuerda quién es) va cambiando; el tiempo verbal es el presente, apegado al ahora del personaje (tiene una memoria corta, sólo retiene los últimos 20 segundos de lo que le va pasando); ambientado en el “presente” (claro que para nosotros es ya el pasado) y en “occidente” como se le dice a Europa y a Norteamérica, una época acelerada, de grandes cambios y muy inestable (en comparación con tiempos pasados donde los cambios eran menos bruscos y más lentos), también por el hecho de que está apelando al espectador y a su identidad y su memoria, de encuadres cercanos que no nos dan mucha información del entorno, que nos mantienen encerrados en la realidad inmediata del personaje; el estilo es acelerado, movido, no nos da tiempo para pensar ni asimilar lo que está pasando, al igual que le pasa al propio personaje, por lo que se entiende que la idea de identidad que desarrolla no es la de la posteridad que reflexiona sobre sus orígenes (por lo que lo habría contado desde mucho después en el futuro, con el personaje haciendo memoria, escribiendo su biografía, por ejemplo), sino que la identidad que examina Nolan es la del ahora, la de las elecciones de nada momento, viniendo a decir que la identidad es construida a cada segundo, con cada pensamiento y con cada acción, con cada elección, pero que la memoria es en realidad corta, que la identidad es cortoplacista, que a pesar de ser construida con cada una de las elecciones del pasado, en realidad sólo tiene en cuenta el resultado final (en este caso, que el protagonista es un mafioso -en vez de un policía, que es lo que era antes, o sea, al final de la película).

La pregunta que hemos de hacer a cada paso del proyecto, cada vez que optamos por un elemento técnico, es ¿es ésta la mejor la mera de potenciar la idea central?

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