Seleccionar página
¿Cómo se escribe un libro? El proceso creativo

Nicolás Ramajo Chiacchio

13 de febrero de 2024

El proceso creativo

El proceso creativo es lo que hace que el proceso proyectual no sea un proceso frío, recto y esquemático, es lo que hace que sea orgánico y que el resultado final se sienta natural y único y que tenga capas.

No se trata de esperar la visita de las musas ni la inspiración, se trata de una forma de pensar y de crear, siempre poniendo todo a prueba, siempre añadiendo una capa más, llevando el nivel de detalle aún más lejos.

La presencia de este proceso se nota en obras con hilos sueltos, con un entramado de historias secundarias, con personajes o situaciones que dan color y capas a la historia, obras que aun siendo cerradas dan sensación de apertura, de que en ellas se cruzan y entrelazan historias, temas, relaciones, ambientes.

El proceso creativo de hecho contradice al proceso proyectual en que utiliza el instinto, las imágenes repentinas, las ideas alocadas y aparentemente inconexas. El proceso creativo es la conexión con “escribir es para uno”, mientras que podemos decir que el proceso proyectual está ligado al “porqué”. Hay misteriosas razones detrás de la necesidad de sentarse a escribir, no siempre son conscientes, lógicas u obvias, y de ese trasfondo a veces salen disparadas ideas, imágenes, ocurrencias, personajes, situaciones, frases que no tienen por qué encajar con el proyecto y su orientación al por qué o la intención de escribir una sobre un tema particular o una historia aparentemente clara, pero son ideas que hay que tener en cuenta, a pesar de que a veces haya que forzar la estructura del proyecto para encajarlas. No es sólo una apariencia y funcionamiento más orgánico y realista lo que le otorga a la historia, sino también un fondo auténtico, algo ctónico, como si fuera el inconsciente de la historia, como algo que la sustenta pero que no está claro ni definido del todo, pero que tampoco hace falta definir (de hecho, dicha definición es la ocupación del texto en sí).

El proceso creativo es, por ejemplo, el que dicta que alguien escriba una novela a pesar de que la historia se preste más para un cuento, una película, un cómic o una escultura. El proceso proyectual sugerirá el mejor formato, pero el proceso creativo determinará, sin necesidad de dar muchas excusas, un formato con el que el autor se sienta cómodo, que puede no ser el más adecuado al proyecto pero sí al autor, puesto que es el autor el que, claro, crea el texto y tiene que sentirse cómodo con el formato, con el espacio de trabajo, con el espacio de creación. Y puesto que es él quien elabora el propio proyecto, claro, tiene que saber trabajar con ambos procesos, uno que le de una estructura, y el otro que llene esa estructura con contenido, un contenido auténtico, más allá del tema “proyectualmente” establecido. Por ejemplo, si el tema es la enfermedad, la muerte, la relación con los muertos, la vida de los que sobreviven al muerto, habrá debajo de todo eso una necesidad real y profunda de hablar sobre la muerte que no tendrá que ser lógica ni consciente, pero que lo terminará permeando todo y para la cual la creación proyectual creará una estructura y un discurso claro y entendible, como una torre de petróleo que ayuda a salir el chorro de crudo, antiguo, pegajoso e inútil en esa forma, pero factible de ser refinado y utilizado gracias a la torre.

El escritor y el creador en general tiene que saber aceptar y trabajar con ese fondo, aceptar sus propias sugerencias inconexas e ilógicas, darle un lugar a esas ideas que parecen no tener nada que ver con el proyecto, no tener un origen claro, pero sí ser notoriamente potentes.

Etiquetas:

Contenido relacionado

0 comentarios

Enviar un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Escríbeme
1
💬 ¿Necesitas ayuda?
elviajedelnarrador
HOLA👋🏼
¿En que podemos ayudarte?